Un equipo pequeño que lleva años trabajando con hojas de cálculo en contextos reales: presupuestos de taller, inventarios de bodega, seguimiento de obra. De ahí salen los ejercicios, las videoclases y los casos simulados que forman el aula de datos.
La mayoría de las personas que llegan a Splittally ya trabajan con datos: llevan gastos, inventarios, listas de asistencia o presupuestos pequeños. El problema no es la herramienta, sino la falta de una base ordenada. Cuando las columnas mezclan fechas con conceptos y montos, cualquier fórmula arrastra errores difíciles de rastrear. Por eso el proyecto parte de una idea sencilla: primero se aprende a estructurar, después a calcular.
Cada módulo combina una videoclase breve con un ejercicio sobre una tabla real. No se avanza hasta que la práctica queda resuelta y revisada, y los casos simulados reproducen situaciones cotidianas: un control de gastos mensual, un registro de ventas, una lista de materiales. En el laboratorio práctico se corrigen errores comunes de formato, referencias y rangos antes de pasar a las funciones.
Que la persona pueda abrir una hoja nueva y saber por dónde empezar: qué columnas definir, qué formato aplicar y qué gráfico comunica mejor lo que quiere mostrar. No se trata de memorizar atajos ni de dominar decenas de funciones, sino de dejar una base que aguante revisiones mes a mes y que se pueda explicar a otra persona sin ambigüedad.
Detrás de cada módulo hay un equipo pequeño que revisa tablas reales antes de convertirlas en ejercicios. No publicamos una práctica sin haberla probado primero con datos desordenados, fórmulas mal escritas y gráficos que no decían nada. De ahí salen los criterios que después aparecen en el laboratorio práctico y en la biblioteca de ejemplos.
Estas son las personas que arman el recorrido por niveles, corrigen las videoclases y ajustan el panel de progreso cuando algo no se entiende a la primera.
Ordena la secuencia de módulos y decide qué ejercicio va después de cada videoclase. Viene de años armando materiales de formación para equipos administrativos, así que insiste en que ninguna práctica pida una función que todavía no se explicó.
Escribe los casos simulados y las hojas de práctica. Trabaja con conjuntos de datos de tamaño medio para que las tablas se parezcan a lo que alguien encuentra en un trabajo real: columnas mezcladas, fechas en formatos distintos y totales que no cuadran a la primera.
Revisa cada gráfico educativo y descarta los que exageran diferencias o esconden la tendencia. Su regla es simple: si el gráfico no se entiende sin leer el texto que lo acompaña, hay que rehacerlo antes de publicarlo.
Coordina el panel de progreso y las revisiones posteriores a cada módulo. Recoge dónde se atasca la gente, qué ejercicios se repiten más de lo previsto y qué ejemplos conviene reemplazar en la biblioteca.